Se dice cuando decidís no controlar tanto y dejás que las cosas se den solas, sin planear cada detalle. Es como soltar el volante y ver a dónde te lleva el día, para bien o para quilombo. Suena medio formalito, pero en la calle se usa con ironía cuando ya fue, que salga como salga.
"Che, dejé todo al libre albedrío y terminé en un asado en lo de Matías, con fernet, guitarreada y chamamé hasta las tres. Al final, ni me acordaba por qué había salido."