Forma cariñosa y un poco pícara de llamar a alguien astuto, vivo y con labia, que siempre se las ingenia para salirse con la suya. No suena agresivo, más bien juguetón, como decir que la persona es un pequeño zorro encantador. Eso sí, a veces también deja caer que el sujeto es medio coqueto y bien enamoradizo.
Apodo cariñoso para alguien vivo, avispado y con mañas para salir bien parado de casi cualquier situación. No suena insulto, más bien es un halago con picardía norteña, como decir que la persona siempre encuentra la vuelta a todo. En Piura se usa mucho entre patas y familia, y hay que admitir que tiene su gracia.
En Córdoba se le dice zorrito a alguien vivo y pícaro, de esos que siempre encuentran la vuelta y te la hacen sin que te des cuenta. No es exactamente un genio, más bien un pillo simpático o medio caradura, según el tono. Puede ser elogio o reproche, pero casi siempre con humor.