Se dice cuando alguien se pone pesado, insiste demasiado o te está molestando con un tema una y otra vez. Vamos, que no te deja en paz ni un segundo y te saca de quicio. Se usa mucho en el día a día para cortar el rollo sin armar drama, aunque suena medio retador si lo tirás fuerte.
Se usa cuando alguien está chingue y chingue, molestando, insistiendo o fastidiando sin descanso. Puede ser el típico compa que no se calla, el vecino que toca la puerta cada rato o el primo que no deja de pedir favores. No siempre es con mala intención, pero sí cansa un montón, aunque a veces hasta hace gracia.
Se dice cuando alguien está molestando sin parar, dando la tabarra, insistiendo con lo mismo o metiendo bulla hasta que te saca de quicio. Vale para la persona pesada, para el vecino ruidoso o para el colega que no suelta el tema ni a palos. Es bastante común y bien gráfica, porque te deja la cabeza como lata.
Expresión muy usada para hablar de alguien que está molestando, fastidiando o insistiendo de más con un tema. Es como cuando una persona no se calla, no se rinde y ya trae a todos hartos con lo mismo. Se usa tanto en plan de queja como en broma entre cuates, y la neta tiene su encanto cuando no eres tú el que la da.
Se dice cuando alguien está chingue y chingue, molestando, insistiendo o dando guerra hasta que te desespera. Vale para el compa intenso, el vendedor necio o el primo que no suelta el tema. Es bastante común en México y suena más suave que mentar madres, pero pica igual.
Se dice cuando alguien está chingue y chingue, molestando, insistiendo o estorbando hasta sacarte de quicio. Puede ser por estar preguntando mil veces, interrumpiendo o no dejando trabajar en paz. Es súper común en México y vale tanto para personas como para situaciones que ya cansan. Y sí, desespera sabroso.