Expresión muy zuliana para hablar de una siesta corta, de esas que te tiras después del almuerzo para bajar la pesadez y recargar pilas. Suele usarse en las tardes calurosas cuando el sol pega durísimo y el cuerpo pide cama. Es como decir que vas a dormir un ratico, pero con cariño y flojera incluida.
Se usa para hablar de una siesta corta pero sabrosa, de esas que te tiras en el sofá o en la hamaca y te quedas frito sin darte cuenta. No es dormir pesado, es un ratito para recargar baterías y seguir en el corre corre del día. Y la verdad, un buen sueñito a tiempo te salva la vida.