Se dice cuando alguien está tirado al sol, relajadísimo, como si fuera un bocadillo en plancha: quieto, calentándose y a punto de derretirse. Sirve para vacilar a quien se toma las vacaciones con demasiada calma, sin afán de nada. Es una imagen bien chistosa y muy gráfica, la verdad.
"Vea pues, Juan lleva dos horas panza arriba en la arena, tomándose el sol en bocadillo, y uno aquí cargando las neveras como un bobo."