En Catamarca, chayar es festejar a lo grande, con harina, albahaca y mucha joda. Si lo llevás a la cocina, chayar la olla es armar un ritual de comida: meterle ganas, sazón y alegría, como si la olla también estuviera de fiesta. No es solo cocinar, es hacer un festín compartido y bien catucho.
"Caigan temprano, che, que hoy chayamos la olla: pongo el disco, ustedes traen la harina y armamos empanadas catamarqueñas hasta que reviente la mesa."