Se dice cuando te vas a dar una escapadita tranqui con el mate a cuestas, ya sea al río, al dique o al campo, para cortar con la rutina y charlar un rato. Suele implicar plan simple, buena compañía y cero apuro. No es turismo, es terapia barata con yerba y sombra.
"Che, el sábado pintó solazo, ¿vamos de matecito al dique? Yo llevo la yerba y vos caé con la reposera, no seas rata."