Se usa para decir que alguien está hecho un desastre, todo desarreglado, ojeroso, con la ropa hecha pelota y cara de no haber dormido nada. También puede ser que está muy deteriorado por la edad o el cansancio. Es esa pinta de decir mejor ni me mires, porque estoy hecho un bagayo mal, pero con un toque de humor.

"No sabés, loco, después del asado, los fernet y la guitarreada hasta el amanecer quedé hecho un bagayo, parecía que me había pasado por encima un camión cargado de cabritos."

Se dice cuando alguien está hecho polvo y se le nota en la cara y en la pinta: despeinado, ojeroso, con la ropa medio cualquiera, como si lo hubiera revolcado la vida. En el norte argentino se usa para marcar que alguien está reventado o venido a menos por cansancio, resaca o mala noche. Suena fuertecito, pero es bien de calle.

"Che, Nacho cayó a laburar hecho un bagayo, con unas ojeras tremendas y la remera dada vuelta, ni el mate lo rescataba."

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