Estar en el avión
En Jujuy se dice cuando alguien está colgado, distraído o en cualquiera, como si la cabeza se le hubiera ido de viaje. No es que esté volando de verdad, es que no registra nada de lo que pasa alrededor. Sirve para retar con cariño o para reírse un poco del que se quedó mirando al vacío.
Mantener la vela
Se dice cuando te llevan de acompañante a una cita o plan romántico y acabás siendo la tercera rueda, ahí al costado, sin saber dónde meterte. Es estar de adorno mientras los otros se arriman, se miran y se ponen melosos. En Jujuy también se usa para ese papel incómodo que nadie pidió, pero te toca igual.
Andar a las chapas
Se dice cuando alguien va a toda velocidad, ya sea caminando, en bici o en auto. Es como ir con el acelerador pegado al piso, sin paciencia y con cero ganas de frenar. En Jujuy se usa mucho para retar a alguien que viene embalado y medio kamikaze. Y sí, suena a que vas a despegar.
Dejar el churro
Se le dice a alguien cuando está diciendo cualquiera o actuando medio colgado, como si estuviera re fumado. Literalmente es soltar el porro, pero casi siempre va en chiste, para bajarlo a tierra y decirle que corte un poco. Entre amigos es un tirón de orejas con humor, no para armar bardo.
Treparse al bondi
En Jujuy y el norte argentino se usa para decir que te sumás a un plan de una, sin pensarlo demasiado, aprovechando la oportunidad cuando pinta. Es como subirse al colectivo justo cuando pasa: te enganchás a la movida y listo. Puede sonar medio impulsivo, pero también tiene ese gustito a aventura improvisada.
Estar cucú
Se dice cuando alguien está medio loquito o chiflado, pero en plan simpático, como que se le zafó un tornillo y te da risa más que miedo. No es para bardear fuerte, es más una cargada cariñosa. Ideal para amigos que hacen cosas raras de la nada y te dejan tipo: ¿qué le pasa?
Quedar hecho piedra
Se dice cuando alguien queda re duro por el alcohol o por lo que sea, como si se hubiera convertido en una piedra: tieso, lento y sin reacción. En Jujuy puede sonar a que te pasaste de rosca mal y ya no coordinás ni para saludar. No es fino, pero pinta perfecto ese estado.
Andar enfiestado
Se dice cuando alguien anda de joda sin freno, encadenando fiestas como si no existiera el lunes. Implica trasnochar, tomar algo, caer a otra previa y seguir tirando, todo con energía de sobra. Es el típico que no afloja nunca y siempre está listo para una más. Un clásico del norte.
Patita de chancho
Se dice cuando algo está nuevito, impecable, recién estrenado, como salido de la caja. Es esa forma bien del norte de Argentina de presumir sin ponerse pesado: lo mirás y todavía parece que tiene olor a local. La imagen es medio absurda, sí, pero justamente por eso queda y da risa.
Tirar humo
Se dice cuando alguien habla mucho y promete o cuenta cosas que suenan tremendas, pero en el fondo son puro verso. Vamos, que está chamuyando y vendiendo humo para quedar bien o agrandarse. Sirve para el amigo fantasioso, el que te quiere convencer de algo imposible o el que siempre la pinta más linda de lo que es.
Andar en la neblina
Se dice cuando alguien está medio perdido, confundido o colgado, como si caminara metido en una neblina que no lo deja ver ni lo que tiene adelante. Vale para el que no entiende nada, el que no registra lo que le dicen o el que anda en cualquiera. Bien del norte, bien gráfico, y bastante certero.
Más perdido que pez en el Carnaval
Se dice cuando alguien está totalmente desorientado, no caza una o no entiende qué está pasando. Vamos, que está fuera de lugar y se nota a kilómetros. La gracia es imaginar un pez en pleno Carnaval, entre bombos, espuma y comparsas, sin saber ni para dónde nadar. En Jujuy pega fuerte en época de fiesta.
Churito
En Jujuy y el norte argentino se usa como forma cariñosa para referirse a un nene, un pibe chiquito o un crío. Suena bien de barrio y de familia, como cuando una tía te lo dice con ternura. No es insulto, al contrario, es puro mimo norteño y queda re natural en charla cotidiana.
Tereré cerebral
Dicho bien del norte, sobre todo en Jujuy, para cuando te quedás en blanco y el cerebro no arranca. Es como tener la cabeza fría, aguada y dispersa, igual que un tereré sin ganas. Se usa en plan chiste para admitir que hoy la memoria te está fallando fuerte. Y sí, suena rarísimo, pero pega.
¡Pucha!
Interjección bien del norte argentino para soltar cuando algo te sorprende, te da bronca o te deja medio bajón. Es como decir vaya, caramba o pucha, qué macana, pero más cortito y con tonito jujeño. Suele ser bastante suave, aunque a veces reemplaza una puteada para no irse al pasto.
Andar afeitado
En Jujuy se dice cuando alguien anda re prolijo y fachero, bien peinado, bien vestido y con pinta de que se arregló en serio. No es que esté recién afeitado literal, es más bien que va impecable, como para caer a una fiesta o a una cita y dejar a todos mirando. Un lujo, che.
Felpa
En Jujuy se usa para hablar de una juntada o fiestita improvisada que arranca tranqui y de golpe se va al pasto. Puede ser con música, escabio, baile y gente cayendo sin avisar. No es súper formal ni elegante, es más bien plan de amigos y descontrol simpático. Si te invitan a una felpa, andá liviano.
Mandarse un chivito
Se dice cuando alguien se manda una solución improvisada, medio atada con alambre, para zafar del quilombo sin pensarlo demasiado. No es precisamente prolijo ni de manual, pero a veces te salva las papas en el momento. Suele tener ese tono de admiración y risa, como diciendo: qué invento, hermano.
Frutilla
En Jujuy y en casi toda Argentina se le dice frutilla a lo que en otros lados llaman fresa. Es la típica palabra que te delata como argentino al toque. También se usa a veces en chiste para hablar de alguien medio dulce o medio colgado, aunque eso ya es más invento del momento que regla fija.
Chango capero
En Jujuy se le dice así al pibe vivo que siempre tiene una salida, una excusa o un chamuyo listo para zafar cuando la cosa se pone incómoda. No es necesariamente mala onda, pero sí medio caradura y escurridizo. Vamos, el que se te escurre como anguila y encima te guiña el ojo.
Entrarle como chancho a la batata
Se dice cuando alguien se manda con todo, sin frenos y con unas ganas tremendas, sobre todo para comer. Es la imagen perfecta del que ve comida y se olvida de la dignidad: entra directo, repite y no perdona. En Jujuy suena bien de barrio y bien gráfico, de esos dichos que pintan la escena en un segundo.
Escalarse
En Jujuy se dice cuando alguien se calienta de golpe y se pone intenso por una pavada. Es como subirse a un cerro emocional sin necesidad: te enroscás, discutís y la cosa se agranda sola. Sirve para frenar el drama antes de que se arme lío. Y sí, suele venir con cara de pocos amigos.
Estar en el suelo
Se dice cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por arriba. Puede ser por cansancio, por una noche larga, por laburar a full o por estar medio pasado de rosca. Vamos, que no das más y lo único que te sale es tirarte y existir en modo batería al 1%.
Ser un coya
En Jujuy se dice de alguien que va siempre cargadísimo, con mochila, bolsos o cosas de más, como si estuviera listo para acampar o para que se venga el fin del mundo. Es medio en chiste y medio en admiración, tipo: este no se queda corto nunca. Ojo, según el tono puede sonar despectivo.
Posi
Se usa como un sí con ganas, tipo “obvio” o “de una”, cuando algo te copa y ya estás adentro. No es tanto “es posible” sino “sí, hagámoslo ya”, con entusiasmo y cero vueltas. En Jujuy suena re natural y queda perfecto para planes, favores o cualquier propuesta tentadora.
Hacer la gauchada
Se dice cuando le pedís a alguien un favor, normalmente algo simple pero que te salva las papas. Tiene ese aire bien argentino de buena onda y solidaridad, como de gaucho servicial. Puede sonar cariñoso o medio de compromiso, según el tono. Si te la hacen, lo mínimo es agradecer y devolverla.
Está que hierve
Se usa para decir que alguien o algo está a punto de explotar, como una olla en el fuego. Puede ser por bronca, por nervios o porque el ambiente está re picante y se descontrola. En Jujuy te lo sueltan cuando la cosa se pone intensa de verdad, ya sea una discusión o un boliche a full.
¡Qué quilombero!
Se le dice a alguien que es un armador de quilombo profesional: vive metido en el bardo, provoca discusiones, arma planes que se descontrolan o aparece justo cuando se pudre todo. Puede ser en tono de queja o medio en joda, según la confianza. Si hay lío, esa persona ya está ahí, como si lo oliera.
Hacerse el sangrietón
Se dice cuando alguien se pone dramático de más, exagera un problema y arma novela por cualquier pavada, como si todo fuera tragedia. Es el típico que se victimiza, suspira fuerte y te hace sentir culpable por una tontería. Muy de charla cotidiana, para bajarle el humo a alguien. Y sí, da un poquito de risa.
Tortilla jujuyana
En Jujuy, la tortilla jujuyana no es la de papas ni la de harina cualquiera. Es una tortilla casera, bien de campo, que suele ir a la plancha o a la sartén y se come calentita, con mate y charla larga. Es de esas cosas simples que te arreglan el día. Y sí, engancha fuerte.
Armar la pachamama
En Jujuy se dice cuando vas a armar una juntada bien a lo grande: comida a lo bestia, bebida, música y ese clima de fiesta que se estira horas. No es un ritual literal a la Pachamama, es más bien una forma graciosa de decir que se viene alta pachanga. Si te invitan, andá livianito.
Estar hecho bagre
En Jujuy se dice cuando estás reventado, hecho bolsa, sin energía ni para pestañear. Puede ser por laburo, por una caminata eterna o por una noche larga. La idea es que quedaste destruido, medio arrastrándote, como si te hubieran pasado por encima. Suena exagerado, pero justo por eso es tan útil.
Mandarse una empanada
En el norte argentino se dice cuando alguien se manda una cagada, una metida de pata o una decisión medio bruta sin pensar. No va de comerse una empanada literal, aunque la imagen ayuda: fue rápido, impulsivo y con cero filtro. Se usa mucho para señalar un error evidente y reírse un poco del papelón.
Andar como señor por su casa
Se dice de alguien que se pasea por un lugar como si fuera el dueño, con una confianza tremenda y a veces un toque de caradura. Entra, opina, se sirve y hasta da órdenes, aunque no pinte nada ahí. Es como verlo instalado, cómodo y campante, sin pedir permiso ni disculpas.
Hacer una changa
Se dice cuando te agarrás un laburito corto, medio informal y por lo general mal pago, para sacar unos pesos y zafar del apuro. Puede ser pintar una pared, cargar bolsas, arreglar algo o ayudar en una obra. En Jujuy y en el norte en general, la changa es el plan B de toda la vida.
Estar en modo quebracho
Se dice cuando alguien está a full, con una energía que no se le acaba y una resistencia de hierro. La idea viene del quebracho, ese árbol durísimo del norte, así que es como decir que estás hecho de madera fuerte y no te quiebra nada. Sirve para entrenos, laburo pesado o días eternos. Y suena re épico.
Estar hecho un bagayo
Se dice cuando alguien está hecho polvo y se le nota en la cara y en la pinta: despeinado, ojeroso, con la ropa medio cualquiera, como si lo hubiera revolcado la vida. En el norte argentino se usa para marcar que alguien está reventado o venido a menos por cansancio, resaca o mala noche. Suena fuertecito, pero es bien de calle.
Mandarse la parte
Se dice cuando alguien se agranda y se hace el importante, como si fuera la gran cosa. Es el típico que presume de más, se tira flores solo y quiere quedar arriba de todos, aunque no tenga con qué. Va con tono de burla o de “dale, bajá un cambio”, y suele caer pesado.
Poncho jujeño
Manera bien jujeña de llamar al abrigo de confianza, ese poncho o prenda gruesa que te salva cuando el frío del norte se pone picante. No es cualquier chaqueta, es el compañero fiel para el cerro, el viento y las noches heladas. Suena a tradición y a supervivencia con estilo, posta.
Estar como un edificio
Se dice de alguien que está grandote y firme, como si fuera de cemento armado. Puede ser por físico, por postura o porque está plantado y no lo corrés ni con una topadora. Es un piropo medio bruto, bien de charla entre amigos, para marcar que alguien está re fuerte o re sólido.
Andar huayra
Se dice cuando alguien anda de acá para allá sin rumbo, como llevado por el viento del altiplano. Es estar medio colgado, distraído o sin saber bien qué hacer, dando vueltas nomás. Muy de Jujuy y con sabor andino, porque huayra viene de viento. Ideal para describir al que aparece y desaparece sin plan.
Hacerse el opi
Se dice cuando alguien se hace el boludo a propósito, como que no entiende o no se da por aludido, para zafar de una tarea, una charla incómoda o una cagada que le toca arreglar. Es la típica jugada de mirar al techo y silbar bajito. En Jujuy se escucha bastante y da bronca, pero tiene su gracia.
Chango en vacaciones
Se dice de alguien que anda re pancho, sin apuro y con cero estrés, como si estuviera de vacaciones aunque esté en plena semana. En el NOA, chango es pibe, así que la imagen es la de un chico tirado al sol, despreocupado total. Sirve para pinchar a quien se cuelga y no reacciona.
Ser un chango malandro
Se dice de un pibe medio pillo, con calle, que se las rebusca y siempre cae parado. No es necesariamente un delincuente, más bien un vivo que sabe a quién saludar, por dónde entrar y cómo zafar cuando se arma quilombo. En el Norte suena re natural, y a veces hasta se dice con admiración.
Apalancado
Se dice de alguien que está tirado, cómodo y sin ganas de moverse, como pegado al sillón. También vale para cuando te quedás en modo vago y se te pasa el día sin hacer nada. No siempre es mala onda, a veces es puro descanso, pero si te lo dicen, capaz te están apurando un poco.
Me estoy reventando de la risa
Se dice cuando algo te da tanta gracia que no podés parar de reírte y terminás llorando, sin aire y con la panza hecha un nudo. Es como decir que te estás matando de risa, pero con un toque más exagerado y bien del norte. Ideal para anécdotas y papelones ajenos.
Andar con el pelo parao
Se dice de alguien que anda nervioso, sobresaltado o en modo alerta, como si viviera con un susto pegado al cuerpo. También puede ir literal y referirse a tener el pelo parado y hecho un quilombo, tipo recién levantado o después de una corrida. Es bien de charla cotidiana y pinta perfecto el estado.
Te juro por el Cerro
Forma bien jujeña de prometer algo con toda la seriedad del mundo, jurando por el Cerro de los Siete Colores, que es casi sagrado para la zona. Se suelta cuando querés que te crean de una, sin vueltas, como diciendo: no te estoy chamuyando. Dramática, local y con orgullo norteño.
Dejar chuchumeco
Se dice cuando alguien queda hecho bolsa, reventado o medio destruido después de una joda, un laburo pesado o un día que te pasó por arriba. No es solo cansancio, es quedar con cara de zombie y el cuerpo pidiendo auxilio. En el norte argentino suena bien gráfico y tiene ese gustito a burla cariñosa.
Cochete
En Jujuy se le dice cochete a un auto viejito, medio baqueteado, de esos que ya hicieron más kilómetros que la Ruta 9. No es necesariamente un insulto, muchas veces va con cariño, como cuando el fierro renquea pero sigue bancando. Vamos, el clásico auto que no se rinde ni en las cuestas del cerro.