En el norte argentino se dice cuando alguien se manda una cagada, una metida de pata o una decisión medio bruta sin pensar. No va de comerse una empanada literal, aunque la imagen ayuda: fue rápido, impulsivo y con cero filtro. Se usa mucho para señalar un error evidente y reírse un poco del papelón.
"El Juan se mandó una empanada y le dijo al jefe que el informe estaba listo, pero ni lo empezó. Ahora anda a las corridas, chango."