Se dice cuando alguien anda de malas, irritable o con el genio bien corto, como si el calorón de la canícula le estuviera hirviendo la sangre. No es que tenga fiebre, es que trae un humor de perros y cualquier cosita lo prende. Muy de clima pesado y paciencia cero, la neta.
"Mejor ni le pidas paro a Juanito ahorita, anda con canícula y con tantito que le digas ya se te pone al brinco, nomás porque perdió su equipo."