Expresión cubana para cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, adornando la historia con detalles inventados o exagerados para que suene más sabrosa. Es como pintar la realidad con colores de más. No siempre es malo, a veces es puro show y la gente se queda escuchando encantada, aunque sepan que hay cuento de por medio.
Se usa para hablar de alguien que está coqueteando duro, tirando labia y lanzando cumplidos a lo loco para impresionar. Es como cuando una persona se pone creativa con los halagos, medio empalagosa, pero con intención clara de levantar. A veces suena gracioso, a veces da un poquito de pena ajena, pero igual tiene su encanto.