Molestar o fastidiar a alguien que está tranquilo o concentrado en sus asuntos.
Expresión bastante común para decir que alguien te está molestando, fastidiando o dando la brasa a propósito o sin querer. Es vulgarcilla, sí, pero súper útil cuando alguien no para de incordiar y te saca de quicio. Vamos, que te están tocando las narices, pero en versión más bestia.
Se dice cuando alguien te está molestando, incordiando o buscando las cosquillas sin necesidad. Puede ser por pesadez, por poner pegas a todo o por venir con dramas y excusas de chichinabo. Es bastante vulgar, sí, pero en Madrid se suelta con una alegría que a veces hasta da risa.
Expresión muy común para decir que alguien está molestando, incordiando o buscando bronca, a veces por pura diversión y otras por mala leche. Es como pinchar a alguien hasta que salte. Suena bastante vulgar, así que úsala con confianza solo con colegas o cuando te da igual quedar fino. Y sí, tiene su gracia.
Expresión muy común para decir que alguien está molestando, incordiando o dando la brasa a propósito. Es como “no me rayes” pero en versión más burra y directa. También se usa para quejarse de una situación que te fastidia: “esto me toca las pelotas”. Vulgarcilla, sí, pero tiene su arte.