Se usa para decir que algo va de maravilla, que está saliendo redondito y sin broncas, como lo planeaste. Es como soltar un “va perfecto” pero con más sabor callejero. Suele decirse cuando el plan, el trabajo o la situación agarró ritmo y ya no hay nada que preocupe. Bien confiado, pues.
"¿Y el viaje qué, ya quedó todo? Simón, boletos, hotel y hasta la playlist, va que chuta, no hay bronca."