Se dice cuando alguien está en muy buena forma o se ve espectacular, como si estuviera fuerte, sano y bien plantado. Vamos, que está para anuncio. No va de ir de sobrado ni de creerse alguien, es más bien un piropo con toque de cachondeo, típico de barra de bar y colegas.
En Aragón se usa para decir que alguien está muy loco, que se le va la olla o que tiene unas ideas tan raras que dan hasta miedo. Es como decir que la cabeza le resuena más que las campanas de la basílica. No siempre es mal rollo, a veces se dice con cariño, pero deja claro que muy normal no está.