En México se usa para decir que algo es trabajo de verdad, del que sí pesa y no es puro cuento. Puede ser una chamba formal o una tarea bien pesada que te trae en friega. Es como decir: aquí ya no hay jueguitos, toca ponerse a jalar en serio. Y sí, cansa sabroso.
Se dice cuando un trabajo es de verdad, el que sí te pone a sudar y no es puro cuento. Puede ser pesado, demandante o con mucha friega, pero también con ese toque de orgullo de decir: aquí sí se chambea. En el norte se oye bastante, y suena a que no vienes a hacerte güey.
En CDMX se dice para hablar de un trabajo de verdad, de los que sí pesan y no son puro cuento. Puede ser una chinga, algo formal o una responsabilidad seria, como cuando ya hay horario, jefe, pendientes y cero margen para hacerte pato. Vamos, que ya no es hobby ni favorcito, es chamba en serio.
Se dice cuando alguien por fin trae un trabajo serio, estable o “de verdad”, no un changarro improvisado ni una chambita de mientras. Es como presumir que ya se puso las pilas y que ahora sí hay sueldo fijo, horario y hasta prestaciones. Y claro, también sirve para justificar el gustito del fin de semana.
Se dice cuando por fin tienes un trabajo “de verdad”, o sea, uno formal y serio, con horario, responsabilidades y, si Dios quiere, sueldo decente. También se usa medio en broma para ese curro que ya no es de jueguitos y te trae en friega. En Guadalajara suena muy natural y bien mexa.
Se dice cuando por fin tienes un trabajo de verdad, de los que son serios y con responsabilidad, no un rebusque ni una vaina a medias. Es como decir que ya te tocó la vida adulta: horario, jefe, presión y cansancio real. Suena muy venezolano y bien callejero, con ese toque de orgullo y queja a la vez.
Se dice cuando un curro es de verdad, serio y con responsabilidad, no una chapuza ni un favorcito. Es como remarcar: esto ya no es juego, aquí hay que currar y responder. Muy mexicana, y suele salir cuando alguien presume o cuando toca ponerse las pilas. Y sí, a veces suena a regaño con cariño.
Expresión muy mexicana para hablar de un trabajo serio, formal y con responsabilidad, no una chambita improvisada que haces por mientras. Se usa cuando algo implica compromiso real, presión y consecuencias si la riegas. Es como decir que ya estás jugando en ligas mayores, así que más te vale ponerte las pilas.