Se dice cuando vas reventado, hecho polvo, sin fuerzas ni para pestañear. Puede ser por curro, por una noche larga o por una paliza de actividad, como la vendimia. La idea es que estás tan destrozado que pareces un trapo viejo. Suena muy de calle y se usa bastante en el norte.
"Ayer entre la vendimia y luego las fiestas del pueblo, acabé andando hecho unos zorros. Llegué a casa, me quité las botas y caí en el sofá como un saco."