En Trujillo se le dice cabito al pata bromista y medio pesado, el que siempre anda haciendo chongo, metiéndose en líos y buscando la risa de todos. No es mala gente, más bien es el típico payaso del grupo que fastidia un rato y luego te cae bien. Molesta, sí, pero inofensivo.
Apodo cariñoso para alguien bien terco, de esos que no se rinden ni a palos y siempre están buscando qué nueva locura hacer. Se usa para bromear con la gente que insiste, insiste y vuelve a insistir hasta conseguir lo que quiere. A veces desespera un poco, pero también tiene su encanto porque nunca se queda quieto.