Se dice cuando alguien está hecho un lío: confundido, desubicado o con la cabeza revuelta, como ese sancocho que lleva de todo y queda bien mezclado. También vale para cuando estás reventado después de una rumba o un día pesado y no das pie con bola. Muy de hablarlo en plan relajado.
"Uy, parcero, anoche en Ibagué me fui de rumba y hoy estoy como un sancocho: no encuentro ni las llaves del carro y casi meto el celular a la nevera."