Se dice cuando alguien se manda una solución improvisada, medio atada con alambre, para zafar del quilombo sin pensarlo demasiado. No es precisamente prolijo ni de manual, pero a veces te salva las papas en el momento. Suele tener ese tono de admiración y risa, como diciendo: qué invento, hermano.
"Se cortó la luz en el cumple y el Nico se mandó un chivito: enchufó todo con una zapatilla vieja y seguimos con la música a los gritos."