Se dice cuando te llevan de acompañante a una cita o plan romántico y acabás siendo la tercera rueda, ahí al costado, sin saber dónde meterte. Es estar de adorno mientras los otros se arriman, se miran y se ponen melosos. En Jujuy también se usa para ese papel incómodo que nadie pidió, pero te toca igual.
Se usa cuando alguien queda de tercera rueda en una cita o salida romántica, aguantando todo el empalague ajeno sin poder rajar. Es estar ahí de decorado mientras la parejita se tira miraditas y mimos. Básicamente sos el que sobra, pero igual te bancás la situación, que a veces hasta tiene su gracia incómoda.