En Jujuy se le dice así al pibe vivo que siempre tiene una salida, una excusa o un chamuyo listo para zafar cuando la cosa se pone incómoda. No es necesariamente mala onda, pero sí medio caradura y escurridizo. Vamos, el que se te escurre como anguila y encima te guiña el ojo.
"Otra vez el chango capero zafó de pagar la cena. Se paró, se palpó los bolsillos y tiró que la billetera quedó en la otra remera, y encima pidió postre."