Manera bien jujeña de llamar al abrigo de confianza, ese poncho o prenda gruesa que te salva cuando el frío del norte se pone picante. No es cualquier chaqueta, es el compañero fiel para el cerro, el viento y las noches heladas. Suena a tradición y a supervivencia con estilo, posta.
"Che, no te hagás el valiente, antes de subir al cerro ponete el poncho jujeño, que el viento allá arriba te corta la cara y después andás tiritando."