Expresión bien directa para mandar a alguien a callarse cuando ya te tiene podrido hablando pavadas o repitiendo lo mismo. Es como decir basta, dejá de hablar ya mismo porque me estás sacando. Suena bastante agresiva, así que mejor usarla con gente de confianza o cuando ya estás al borde del colapso.
Es una forma bien directa y medio brusca de decirle a alguien que se calle de una vez, como un cállate pero con más filo. Se usa cuando la persona ya está ladillando con el mismo cuento o diciendo algo fuera de lugar. No es precisamente fina, pero en el momento de arrechera entra sola y hasta suena sabroso.
Forma directa y sin rodeos de pedir a alguien que deje de hablar, ideal para esos momentos donde las palabras sobran más que el asado en un cumpleaños pampeano.