Se usa para decir que algo está brutal, finísimo o de lujo, como cuando un carro, una fiesta o un plan te deja loco. También puede ir para una persona que anda encendida, con full energía y en modo imparable. Es bien de la isla y suena sabroso, de esos que levantan el ánimo.
"Chamo, ese concierto en Pampatar estuvo pepitao, hasta el guardia bailó. Y Pancho llegó con el carro recién lavado, rines nuevos y todo, finísimo el pana."