En Loreto se usa para decir que alguien se queda confundido, aturdido o medio perdido con tanta información, chisme o problema dando vueltas. No es que te falte aire, es que la cabeza se te hace un caldo. A veces también se dice cuando alguien se complica solo y termina más mareado que antes, cosa que pasa seguido.
En Trujillo se usa marearse para hablar de alguien que está lleno de problemas, con mil cosas encima o corriendo de un lado a otro sin parar. No es solo sentirse mal del estómago, es estar hecho un lío por tanta presión. Es como vivir en modo caos permanente, y la verdad es que a veces describe la vida adulta demasiado bien.