Se dice cuando cortas a alguien en seco o lo despachas, como quien le cierra la puerta en la cara pero sin montar un drama. Es una forma medio suave de decirle que se vaya, que ya ladilla o que no pinta nada ahí. Muy de panas, pero con su puntica de desprecio.
"El pana llevaba una hora con el mismo cuento y ya nadie le paraba bolas, así que le eché puerta y me fui pa' la playa con la gente a comer empanadas."