Se dice cuando alguien está fatal de la cabeza, hace cosas raras o va pasadísimo, ya sea por la fiesta, por el cansancio o porque le ha dado el punto. Vamos, que está dando el cante y no precisamente para bien. Es una forma muy gráfica de decir que está hecho un poema, pero en versión cuadro.
"Ayer en el tardeo, Juan iba como un cuadro: se puso a bailar jotas encima de un banco y acabó pidiendo otra ronda a grito pelao."