En Puebla se suelta para decir que alguien anda bien borracho o medio ido, como si ya se le hubiera zafado un tornillo por las copas. No siempre es insulto, más bien es carrilla: lo dices cuando alguien trae el modo payaso activado y ya no coordina ni lo que dice ni lo que hace.
"No manches, José llegó bien yodado, se puso a cantarle a la bocina y luego juró que el perro era el DJ."