Se usa cuando alguien se fija con ganas en una persona o en algo, porque le gusta, le interesa o ya lo tiene medio apartado en su cabeza. Puede ser para ligar, para comprar algo o hasta para un chisme sabroso. Es como marcar territorio mental, aunque todavía no te hayas lanzado. Y hay que admitir que es bastante gráfica.
Se usa cuando algo o alguien te llama la atención y lo empezás a ver con ganas, ya sea porque te gusta, lo querés comprar o simplemente te tiene intrigado. Es como marcar territorio mental, lo ves y pensás esto es mío tarde o temprano. Muy de barrio, muy de andar tanteando qué se viene.
Se dice cuando algo o alguien te llama la atención y lo tienes bien fichado, como con intención de conseguirlo o de estar al pendiente. Puede ser una cosa que quieres comprar, una oportunidad o hasta un crush. No es que ya sea tuyo, pero en tu cabeza ya lo apartaste. Y sí, suena medio cazador.
Se dice cuando algo o alguien te llama la atención y ya lo traes fichado, como con intención de ir por ello. Puede ser desde una taquería nueva hasta una persona que te late y quieres conquistar. No es que ya sea tuyo, pero en tu cabeza ya apartaste lugar. Y sí, suena medio travieso.
Se dice cuando ya te fijaste en algo o alguien y lo traes en la mira, ya sea porque te gustó, te conviene o lo quieres para ti. No es que lo tengas todavía, pero ya lo apartaste con la mirada y con la intención. En Puebla suena bien natural y hasta medio mañosón, la neta.
Se dice cuando le pones atención a algo o a alguien, ya sea para vigilar, checar o tenerlo bien ubicado. Puede ser tan inocente como cuidar una mochila, o más malicioso, como cuando alguien te gusta y le traes ganas. Es súper común en México y suena bien de barrio, sin ponerse intenso.
Se dice cuando te fijas en alguien o algo con intención, ya sea porque te interesa, te late o lo traes entre ceja y ceja. Puede ser en plan ligue, en plan negocio o en plan vigilancia, como cuando sospechas que alguien anda de mañoso. Es súper común en México y sirve para decir: lo estoy checando.
Frase utilizada para indicar que alguien se ha interesado romántica o físicamente por otra persona. Muy útil para justificar miradas furtivas.