Juepucha

Interjección bien colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te emociona o te sale mal, tipo cuando te das un golpe o se te cae el celular. Es la versión más suave y “presentable” de jueputa, perfecta para decirla delante de la abuelita sin que te mire feo. Igual suena con toda la fuerza.

"Juepucha, me distraje dos segundos y se me fue el bus, ahora me toca quedarme acá como un bobo esperando otro."

Echarse un canazo

Se usa cuando alguien pide algo prestado con toda la pinta de no devolverlo pronto, o de plano nunca. Es como ese amigo que pide la chaqueta, el libro o la consola y se hace el loco cada vez que le recuerdas. Suena medio chistoso, pero toca andar pilas, porque el canazo a veces se vuelve donación involuntaria.

"Oye, parcero, ¿me puedo echar un canazo con tu bici este finde? Es que la mía quedó más vuelta nada que el internet del barrio cuando llueve."

Reírse como chucha

Se usa cuando alguien se ríe a carcajadas, sin filtro y con todo el volumen posible, como si no hubiera mañana. Es esa risa que se escucha desde la otra cuadra y que hace que todo el mundo voltee a mirar. A veces contagia, a veces da pena ajena, pero siempre arma escándalo del bueno.

"En la reunión familiar, la tía Marta se empezó a reír como chucha con un meme viejísimo y terminó ahogada, golpeando la mesa y tirando la gaseosa sobre el mantel nuevo."

Estar a tope de chicha

Se dice cuando alguien va con toda la energía, a full, como con el tanque lleno y sin freno. Sirve para hablar de alguien súper motivado, rendidor o acelerado, ya sea en el trabajo, el deporte o la rumba. En Cundinamarca suena bien callejero, como diciendo que ese man anda encendido y no lo para nadie.

"Parce, hoy Juan llegó al partido a tope de chicha, metió tres goles y todavía quería irse a rumbear después, como si nada."

Ser un cutupeto

Se le dice a alguien que es bien mañoso y recursivo, de esos que improvisan y arreglan cualquier cosa con lo que haya a la mano. No es que sea ingeniero, es que se las rebusca y le sale. Suele decirse con admiración y un toque de risa, porque a veces sus arreglos quedan medio Frankenstein, pero funcionan.

"Parce, ese man armó el soporte del celular con un gancho, cinta y una tapa de gaseosa. Quedó torcido, pero sirve. Ese tipo es un cutupeto."

Suponcho

Se usa en plan chiste para llamar a alguien “suponcho” cuando se la pasa inventando teorías y sacando conclusiones sin pruebas. Es como decir que está suponiendo demasiado, armándose una novela en la cabeza. Va con tono de recocha, para bajarle el drama al detective de turno. No es insulto pesado, más bien vacile.

"Uy Sebas, deje el suponcho: Alejandra no lo llamó porque se quedó sin batería, no porque ya se fugó con el man del gimnasio."

Apambisbao

Se le dice a alguien que está aturdido, medio ido o confundido, como si anduviera en piloto automático y no pillara lo que pasa. Sirve para describir a quien se queda mirando al vacío, reacciona tarde o anda perdido después de un susto, una trasnochada o un regaño. Suena muy de calle y tiene su gracia.

"Parce, deje de estar tan apambisbao, que le estoy hablando hace rato. Se quedó mirando la pared y casi se le quema el arroz otra vez."

¡Es la hora del chucuchucú!

Se suelta cuando en una fiesta llega el momento bueno de verdad: ponen la música bailable, suben el volumen y ya nadie se hace el serio. Es como decir “se prendió esto” y toca sacar los pasos prohibidos, aunque sean feos. Muy de rumba familiar, con tías, primos y sudor feliz.

"Ya corrieron la mesa, subieron el parlante y sonó la cumbia. ¡Es la hora del chucuchucú! Venga, saque a bailar a la tía Gladys, que hoy anda encendida."

Chiviado

Se dice de algo que es falso, pirata o de imitación barata. Vamos, que parece original de lejos, pero cuando lo miras bien canta a chiviado por todos lados. Se usa mucho para ropa, relojes, celulares y cualquier cosa “de marca” que te vendieron en la calle como si fuera la real. Y sí, suele dar risa.

"No me venga con cuento, parcero, ese iPhone “nuevo” está re chiviado, ni prende y ya dice Made in Cundinamarca."

Estar de papaya

En Colombia se dice cuando algo queda regalado, facilísimo, sin esfuerzo. También se usa para hablar de alguien que se expone o se deja coger ventaja por andar confiado, como dejar el celular en la mesa y perderlo. Vamos, que estás dando papaya y la vida no perdona. Útil y peligrosa a partes iguales.

"Parce, ese parcial estaba de papaya, hasta el profe nos sopló la respuesta. Y usted ahí, dando papaya con el celu en la mesa, ¿qué esperaba?"

Vinilao

Se dice cuando quedas con el pelo hecho un desastre después de una rumba dura, como aplastado, enredado o con un peinado raro que no tiene salvación. Es ese look de trasnocho que grita que bailaste hasta el final y sudaste la vida. No es elegante, pero tiene su orgullo de sobreviviente.

"No me tome fotos, ñero, que salí de la rumba y quedé vinilao, parezco escoba vieja. Déjeme pasar por la casa a peinarme y ahí sí caigo al parche."

Estrellarse

En Cundinamarca se usa para decir que te pegaste un golpe con la realidad: te salió mal un plan, te rechazaron, metiste la pata o te llevaste una decepción bien brava. No es literal, aunque suena a choque. Es ese momento en que ibas confiado y, pum, te tocó aterrizar.

"Ayer me estrellé pidiéndole el número a María y me dejó en visto durísimo. Yo todo lanzado y ella como si nada, qué oso, parce."

Cerrarse del parche

Se dice cuando alguien se desconecta del grupo y deja de parchar de un día pa' otro. Como que se encierra, no contesta, no cae a los planes y se pierde sin avisar. Puede ser por novia, trabajo o pura pereza, pero el parche lo siente como traición suave. Suena muy de calle y bien de Bogotá y alrededores.

"No joda, parce, el Sebas se cerró del parche desde que entró a ese camello nuevo, ya ni responde el WhatsApp ni cae a la tienda por una Pony Malta."

Zorrazo

Se usa para hablar de un golpe o una caída bien dura, de esas que te dejan viendo estrellitas. También vale para un porrazo emocional, cuando algo te sale fatal y te baja de la nube en un segundo. Es muy de calle y suena exagerado a propósito, como para dramatizar el totazo con estilo.

"Iba todo campante por la Séptima, pisé una baldosa floja y me di un zorrazo que hasta el celador se rió. Quedé con la rodilla morada y el orgullo peor."

Echarse una pola

En Colombia, sobre todo por Bogotá y Cundinamarca, una pola es una cerveza. Echarse una pola es irse a tomar unas birras, tranqui, para charlar, desestresarse y pasarla bueno. Puede ser en tienda, bar o en el parque con los parceros. Plan clásico de after office y de viernes.

"Parceros, ya salimos, ¿qué? Caigamos al parque a echarnos una pola y a chismosear un rato, que hoy hace buen clima y yo pongo la primera ronda."

Estar como agua en tamal

Se usa para decir que alguien está re incómodo, desubicado o que no pinta nada en el lugar donde está, igualito que el agua que sobra cuando uno arma un tamal y no sabe ni pa' dónde va. Es una forma bien casera de decir que la persona no encaja ni a la fuerza, y la verdad es que suena bastante sabroso.

"Hermano, yo en esa reunión de ejecutivos con mi chaqueta de jean y tenis baratos estaba como agua en tamal, todo el mundo trajeado y yo ahí sintiéndome más perdido que mototaxi en autopista."

hacer el oso

Expresión usada para referirse a hacer el ridículo, especialmente en público. No tiene absolutamente nada que ver con algún animal peludo, pero sí con meter la pata de manera casi épica.

"¡Uy no! Juan se puso a cantar en inglés y nadie entendió lo que decía. Hizo el oso frente a toda la clase."

Echar cachucha

En Cundinamarca se usa para decir que vas a meterle ganas a algo, como cuando te pones la gorra y te concentras de verdad. Es hacer el esfuerzo en serio, sin pereza, con toda la actitud para que salga bien. No es magia, es sudarla un rato. Y sí, suena bien de barrio.

"Parce, hoy sí voy a echar cachucha y a estudiar juicioso, porque si pierdo cálculo otra vez me toca repetir el semestre."

Estar parchado en la década

Se dice de alguien que se quedó pegado en otra época y sigue con gustos, modas o mañas viejas, como si el tiempo no hubiera pasado. Es una forma medio burlona de decir que está desactualizado o anticuado. Suena muy de parche, bien rolo, y sirve para molestar con cariño al que vive en modo retro.

"El parcero todavía graba en CD y manda cadenas por correo. No joda, ese man está parchado en la década, póngase al día."

Echarle la pasta

Se dice cuando te toca soltar plata para pagar algo, casi siempre de golpe y sin haberlo presupuestado. Es ese momento en que abres la billetera con resignación porque no queda de otra. Puede ser para un arreglo, una multa o cualquier imprevisto. Suena muy de parche, y duele un poquito decirlo.

"Parce, se varó el carro en plena autopista y el mecánico cayó de una. Nos tocó echarle la pasta entre todos o nos quedábamos tirados hasta mañana."

Echar pata

Se dice cuando alguien se va a toda prisa, normalmente porque hay susto, afán o porque la cosa se puso fea. Es como “salir disparado” o “pegarse la corrida” sin dar muchas explicaciones. Muy de calle, de esas que suenan a que te salvó el instinto y las piernas respondieron solitas.

"Apenas el celador gritó que venía la policía, el parcero no lo pensó dos veces y echó pata, dejando la empanada a medio morder y la bici mal parqueada."

Ponerse al parche

En Colombia, sobre todo en Bogotá y alrededores, se dice cuando alguien se suma al plan y cae a parchar con la gente. Es como decir que te apuntas a la vuelta, te integras y te quedas un rato en el parche. No siempre es para “revivir” nada, a veces es solo llegar y hacer combo. Suena bien callejero.

"La reunión estaba re floja y yo ya me iba, pero llegó Juanca y dijo que se ponía al parche, sacó parlante y hasta el vecino terminó bailando."

Caramelito

Apodo para alguien que te parece muy atractivo, tierno o “bien rico”, como un dulce que dan ganas de comérselo a besos. Se usa para coquetear o para comentar con picardía que esa persona está como para no dejarla pasar. Suena juguetón y medio atrevido, pero sin ponerse pesado.

"Vea pues, el nuevo del trabajo es un caramelito, mija. Póngase pilas y salúdelo bien antes de que otra se le adelante en la fila."

Irse en el tren

Se dice cuando alguien se queda ido, se distrae durísimo y ya no está en la conversación. Es como que la mente se le montó a otro vagón y tú sigues hablando solo. También aplica cuando no coge el hilo y se queda mirando al vacío. Muy de parche, y bastante gráfica, la verdad.

"Parce, le expliqué tres veces lo del trabajo y el man se fue en el tren mirando el celular, luego preguntó lo mismo otra vez."

Echar parche

En Colombia se dice cuando vas a parchar con la gente, o sea, armar un plan tranqui para pasar el rato: quedarse en la casa, ir al parque, comer algo, hablar carreta o ver series. Es el típico plan sin afán, solo buena vibra y compañía. Si alguien dice “¿echamos parche?”, te está invitando a relajarte, no a trabajar.

"Parce, caiga mañana y echamos parche en mi casa: yo pongo el maíz pira y usted trae la gaseosa, y nos pegamos una maratón de series hasta tarde."

Contar billete

Se dice de alguien que anda presumiendo plata, como si la vida fuera una vitrina y él el dueño del centro comercial. No es que esté literalmente contando billetes, es más bien esa actitud de alardear, mostrar lujos y hacerse el importante. Suele sonar a burla o crítica, porque tanta pantalla cansa.

"Vea a Juancho contando billete con ese carro nuevo, subiendo historias y todo, como si ya fuera el patrón del barrio."

Dar papaya

Expresión muy colombiana para decir que uno se expone de forma tonta y facilita que lo roben, lo engañen o se burlen de él. Es como dejarle todo servido al vivo de turno para que haga su cagada. Se usa mucho para regañar o advertir, y hay que admitir que la frase tiene su sabiduría callejera.

"Parce, dejé el celu en la mesa del bar y me puse a bailar, cuando volví ya no estaba. Todo por andar dando papaya como un güevón."

Cantar la tabla

Expresión usada para advertirle a alguien que le van a dar una buena reprimenda, regaño o jalón de orejas bien serio. Es como cuando tu mamá te pilla haciendo algo malo y ya sabes que te va a caer una bronca de esas que te dejan pensando en la vida. Suena chistoso, pero cuando te la cantan, ríete tú.

"Parce, llegaste a las tres de la mañana sin avisar, prepárese porque su papá le va a cantar la tabla apenas ponga un pie en la casa, y ahí sí no lo salva ni el perro."
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!