Se dice cuando te toca soltar plata para pagar algo, casi siempre de golpe y sin haberlo presupuestado. Es ese momento en que abres la billetera con resignación porque no queda de otra. Puede ser para un arreglo, una multa o cualquier imprevisto. Suena muy de parche, y duele un poquito decirlo.
"Parce, se varó el carro en plena autopista y el mecánico cayó de una. Nos tocó echarle la pasta entre todos o nos quedábamos tirados hasta mañana."