Se dice cuando alguien está perdidísimo, desorientado o fuera de sitio, como si lo hubieran soltado en un sitio que no pinta nada y no supiera ni por dónde empezar. Vale para el que no se entera de una en clase, el que va a su bola en una reunión o el que llega a un sitio y se queda tieso. Muy murciana y muy gráfica.
Se usa para decir que alguien está totalmente desorientado, sin idea de lo que pasa ni de por dónde tirar. Es ese momento en que te hablan de algo y tu cerebro hace pantalla azul. La imagen del pulpo en un garaje es tan absurda que ya solo por eso la expresión merece un altar.