Se usa en plan chiste para llamar a alguien “suponcho” cuando se la pasa inventando teorías y sacando conclusiones sin pruebas. Es como decir que está suponiendo demasiado, armándose una novela en la cabeza. Va con tono de recocha, para bajarle el drama al detective de turno. No es insulto pesado, más bien vacile.
"Uy Sebas, deje el suponcho: Alejandra no lo llamó porque se quedó sin batería, no porque ya se fugó con el man del gimnasio."