Se dice de alguien que va infladísimo, ya sea porque anda bien feliz y emocionado o porque trae el ego por las nubes. Como globo recién inflado, pues: flota, se siente grande y hasta se le olvida saludar. Puede sonar cariñoso o medio burlón, según el tono y la confianza.
Se dice cuando alguien va por la vida bien distraído, como si flotara y no aterrizara en lo que está pasando. Es el típico que se le va el pedo, se queda viendo al vacío y no cacha las señales obvias. No siempre es mala onda, a veces nomás trae la cabeza en otro lado. Y sí, desespera tantito.