Dicho bien tolimense para hablar de echarse una siesta o quedarse tirado descansando, casi siempre después del almuerzo, con ese sueño pesado de domingo. Es el plan clásico de hamaca, brisa y cero afán. No es que estés haciendo algo productivo, pero tampoco hace falta, porque así se vive sabroso.
"Terminamos el sancocho donde mi tía y quedamos reventados, así que nos fuimos pa’ la hamaca a pillar calvos un ratico, con el ventilador sonando y los perros roncando."