Se dice cuando algo está tan rico que te dan ganas de chuparte los dedos, literal. Vale para comida, postres o cualquier cosa bien sabrosa, de esas que te dejan feliz y sin vergüenza. Es una frase bastante común, pero en Puebla queda perfecta cuando hablas de antojitos y te echas otro sin pensarlo.
"No manchen, estas chalupas están de chuparse los dedos, ya me eché cinco y todavía ando viendo si cae un molote también."