Se dice cuando te entra la flojera bien maciza y ya no quieres hacer nada, como si el cuerpo se apagara en modo sofá. Es ese momento en que pospones todo, te tiras a gusto y cualquier pendiente te da una hueva monumental. Muy de México, y después de comer, pega durísimo.
"Íbamos a ir al zócalo, pero cayó la lluvia, me eché unas chalupas y ya agarré hueva, mejor aquí me quedo viendo el cel."