Se dice cuando estás tomando mate con alguien, cebando y pasando la bombilla, pero en realidad la excusa es la charla. Es ese plan tranqui de sentarse a arreglar el mundo, ponerse al día y chusmear un poco, entre ronda y ronda. En Uruguay es casi deporte nacional, y si hay bizcochos, peor todavía.
"Caí a lo de Juan a la tarde y terminamos mateando como tres horas, entre bizcochos y chusmerío, dándole palo al vecino que se cree candidato."