Se dice cuando alguien trabaja todo el santo día, desde que amanece hasta que ya es de noche. Es chambear sin parar, bien matado, como si el reloj no existiera. Suele usarse para reconocer que alguien se rifa con la chamba, aunque también puede sonar a que lo traen bien explotado. Y sí, cansa nomás de oírlo.
"No manches, mi tío anda chambeando de sol a sol en la obra y todavía llega a la casa a arreglar la fuga. Ese señor trae pila infinita."