Se usa cuando alguien intenta engrupirte con historias falsas o bien exageradas para convencerte de algo o sacarte ventaja. Es como cuando te venden humo con cara seria y esperan que les creas todo. En Antofagasta se ocupa harto para cachar al chamullento de turno, y hay que admitir que a veces las historias son tan ridículas que dan risa.
Expresión muy usada cuando alguien intenta convencer a otra persona con una historia medio inventada, exagerada o claramente dudosa. Es como cuando te hablan bonito para que caigas redondito, pero tú ya hueles que todo es pura carreta y humo. Básicamente, es tratar de embaucar a alguien con labia y promesas que suenan demasiado perfectas.