Se dice cuando alguien se avienta un correo larguísimo, lleno de chisme, detalles y vueltas, como si estuviera echando el chal pero en versión oficina. No es que esté mal escribir, pero hay banda que te manda la Biblia en Outlook y tú nomás querías un sí o un no. Y sí, da risa.
"Le pregunté a Juanito si iba a la carne asada y me echó el chal por correo con saludo, contexto, captura y hasta posdata, ya ni supe si sí iba."