Se le suelta a alguien que llega hasta el cuello de cosas, cargando bolsas, cajas o lo que sea, como si fuera a ponerse a vender en la esquina. La imagen es muy de calle: la señora de los tamales con su canasta y su termo, lista para el chamba. Es burla ligera, no mala onda.
"Llegaste con la mochila reventada, el garrafón y todavía el topper de mole. No manches, compa, pareces la señora de los tamales y apenas es lunes."