Se dice cuando alguien se pone pesado y te suelta un monólogo infinito, normalmente sobre algo que te da igual, y no te deja ni meter baza. Es como que te taladra la oreja con la misma historia una y otra vez. Muy de barra de bar, de colega intenso o de cuñado en modo conferencia.
Se dice cuando alguien se pone pesado y te suelta un monólogo interminable sobre algo que te da exactamente igual. Vamos, que te taladra la cabeza con detalles, historias y vueltas y más vueltas. También vale para cuando tú mismo te enrollas sin darte cuenta. Es muy de barra de bar y de colegas con poca paciencia.
Se dice cuando alguien se pone pesado de verdad: te suelta el mismo rollo una y otra vez, insiste, no pilla indirectas y te tiene secuestrado a base de charla. Vamos, que te taladra la cabeza y te deja con ganas de inventarte una excusa y pirarte. Muy de barra, de curro y de familia.
Expresión utilizada para referirse a alguien que se pone como un disco rayado o pesado, especialmente cuando critica sin parar.
Se dice cuando alguien se pone a hablarte sin parar, normalmente de algo que te importa cero, y te acaba taladrando la cabeza. Es el típico pesado que no pilla indirectas y sigue con su monólogo como si estuviera dando una charla TED en el bar. Muy común en España y bastante útil para desahogarse.
Se usa para describir cuando alguien te viene con una charla interminable, normalmente sobre algo que no te importa mucho.