Dicho bien sureño para hablar de alguien que está metido hasta el cuello en una lucha o en una pega pesada y no afloja. Puede ser por plata, por un objetivo o por puro orgullo, pero la idea es que sigue dándole aunque esté cuesta arriba. Suena a campo y a mate compartido, y tiene su mística.
"El Nico lleva semanas levantando la casa con lluvia y todo. Está en la pelea del mate, a puro mate y pan amasado, y no se raja ni cagando."