Forma cariñosa y medio juguetona de advertir a alguien que no haga alguna tontera o que se ande con ojo. Es como decir cuidado pero en versión chilena relajada, con ese tonito de reto suave que igual tiene cariño. Se usa harto entre amigos, familia o cuando uno se hace el chistoso pero igual está hablando en serio.
Diminutivo andaluz de cuidado, dicho con gracia para avisar o poner en guardia sin ponerse serio. Vale para un ojo, que te la lías, para que no hagas una tontería o para marcar límites con cariño. Lo sueltan mucho madres y abuelas, y también cualquiera cuando ve venir el desastre. Suena a regañina suave.