Se dice cuando alguien anda volado, distraído y medio en su mundo, como con la cabeza llena de pajaritos. No es que esté feliz por la primavera literal, es más bien que va livianito, pensando cualquier cosa y olvidándose de lo importante. Sirve para retar con cariño y un poco de talla.
"Ya po, compadre, deja de andar primaveral, si saliste sin llaves otra vez y más encima dejaste los sándwiches en la casa. Así no se puede."