Se dice cuando para llegar a algún lado te toca pegarte el medio viaje y comerte mil obstáculos: nieve, barro, cortes de camino, lo que sea. Es como decir que fue una odisea, pero en versión patagónica. En Aysén calza perfecto, porque a veces moverse un rato ya se siente como cruzar el planeta.
"Pipe, vine a verte y tuve que atravesar el mundo: nevó, se cortó la ruta y terminé dando la vuelta por el cerro como tres horas pa’ llegar."