Dicho bien chileno para decir que alguien está tan rico o tan mino que dan ganas de comérselo, como una sopaipilla recién hecha. Se usa para piropear con humor, a veces medio coqueto y a veces en talla entre amigos. No es precisamente fino, pero tiene su encanto de feria y once.
"Oye, ¿viste al Nacho con camisa nueva y perfume? Quedó pa' la sopaipilla, la cagó, hasta la abuela le tiró un piropo."