Se usa para decir que algo es un desorden, un enredo o una mezcla caótica de cosas, como si todo estuviera revuelto sin orden ni concierto. Vamos, que está todo hecho un lío.
En Venezuela se dice cuando algo es un revoltijo, un popurrí de cosas mezcladas sin mucho orden. Puede ser una fiesta, un plan, una conversación o hasta un trabajo mal armado. No es necesariamente malo, pero sí caótico y medio improvisado. Vamos, que cada quien va por su lado y aun así sale algo.